Fiesta en España
Batalla de flores es una nueva fista que descubri en España viendo el Portal de Google de Hoy. Un poco sobre esa dicha fiesta.
La batalla de flores es la fiesta popular más importante de la localidad cántabra de Laredo, en España. Se celebra el último viernes de agosto desde el año 1908 y está declarada de interés turístico nacional desde 1965. Consiste en un desfile de carrozas cuyos armazones se adornan con flores y pétalos naturales, formando motivos alegóricos, durante el cual un jurado emite una clasificación designando a una de ellas como ganadora. A lo largo de ese día se organizan en la villa pejina mercadillos callejeros, y diversas bandas y charangas tocan música por toda la ciudad, culminando con un espectáculo de fuegos artificiales desplegado sobre la bahía en la que se enclava el municipio. Es una fiesta que desde sus orígenes ha destacado por su brillante combinación de motivos lúdicos y artísticos.
Una fiesta centenaria
Localidad costera y turística que antaño fue importante puerto pesquero del Cantábrico, dotada de una extensa playa de arena y situada en la Bahía de Santoña, junto a la desembocadura del río Asón, la imagen de Laredo se halla indefectiblemente unida a la Batalla de Flores. Fechada a finales de agosto, su celebración marca simbólicamente el fin de la temporada turística –aunque en menor medida pueda prolongarse durante el mes de septiembre-, constituyendo así mismo el colofón del período estival al alcanzar su clímax la ingente presencia de turistas, que llegan a multiplicar por diez la población del municipio (unos 13.000 habitantes censados).
Pese a que el evento se condensa en un solo día, el de la celebración del desfile, la preparación de la Batalla de Flores se prolonga durante meses. Si el acondicionamiento de los campos para las flores –cultivadas en su mayor parte por los propios carrocistas en prados próximos al núcleo de Laredo-, la plantación de éstas, su cuidado y recogida se inicia a comienzos del invierno y se extiende a lo largo de la primavera hasta la víspera de la fiesta, el proceso de diseño, concepción, elaboración y rematado de las carrozas se desarrolla durante todo el verano, hasta el mismo momento del inicio del desfile.
Proceso que alcanza su culminación durante la noche mágica, expresión con que se conoce la víspera de la fiesta. Durante ese día y a lo largo de toda la noche, hasta el mismo momento de entrar en el circuito, las cuadrillas de carrocistas –decenas de personas por cada grupo, implicando directa o indirectamente a la mayor parte de los vecinos de Laredo en la Batalla, desde hace generaciones- se afanan por culminar sus alegorías, ensamblando las figuras y cubriendo todo el conjunto con miles de flores y pétalos, en una auténtica carrera contra el reloj.
Así, el viernes, cada año, el milagro se repite, y a la llamada de los cohetes entre una y dos docenas de coloristas carrozas completamente cubiertas de flores naturales entran en un circuito rodeado por una masa de espectadores que, literalmente, ocupan el pueblo. Visitantes que acuden desde localidades de toda la región y desde provincias de toda la geografía nacional para disfrutar de un evento eminentemente artístico.
Las Carrozas
Corazón y razón de ser de la Batalla, las carrozas, aunque conservando su concepto original, han experimentado una evidente evolución desde los comienzos de la fiesta: estilística, volumétrica, técnica, material… Los simples objetos decorados sobre pequeñas plataformas móviles arrastradas por animales de las primeras ediciones dieron paso, en los años anteriores a la Guerra Civil, a composiciones alegóricas de mayor volumen, complejidad y ornamentación floral.
Tras la contienda, y en el opresivo ambiente moral y cultural de posguerra, la Batalla perdió parte de su carácter festivo, laico y carnavalesco, compensado por un mayor esfuerzo artístico a la hora de diseñar, confeccionar y rematar las carrozas. El incremento en el tamaño y la complejidad de las creaciones redundará en un descenso en el número de alegorías presentes en el desfile (de las cuarenta o más que participaban en el período de entreguerras, se pasa, a partir de los años 50, a unas quince carrozas como media), ganando éstas en grandeza y majestuosidad.
Evolución que se verá potenciada por el progreso experimentado en herramientas y materiales constructivos. La introducción, en los años 70, del corcho sintético en sustitución de madera y escayola, posibilitará la confección de figuras mucho más grandes y complejas, constituyendo auténticas esculturas cubiertas de flores. Como culminación de ese proceso evolutivo, las décadas finales del siglo XX fueron testigo de las más grandiosas, innovadoras y a la vez delicadas creaciones de la Batalla, derivando en duras pugnas por el podio, difícil y polémicamente resueltas por los jurados.
Los comienzos del presente siglo, en los que a la actividad de los carrocistas veteranos ha venido a sumarse savia nueva, constituyen una fase de transición en la que se están planteando los caminos por los que habrá de transitar una fiesta siempre en evolución pero siempre fiel a sí misma.
Según el actual reglamento las medidas de las carrozas deben ser las siguientes: entre 6 y 8,50 metros de largo, entre 3,50 y 5 metros de ancho y entre 5 y 7 metros de largo.
Las Flores
Factor fundamental y elemento distintivo de la Batalla, las flores deben cubrir la mayor parte de la superficie de las carrozas, siendo la técnica de “clavado” y la armonía en la disposición de los colores elementos importantes en la valoración final de las alegorías. Originalmente usadas margaritas y crisantemos, se utilizan en la actualidad dalias, claveles y clavelones chinos, a los que recientemente se ha añadido la margarita teñida.
La ardua preparación de las flores comienza en los meses de noviembre y diciembre, cuando se extraen los bulbos de la dalia y se clasifican. Después, en marzo y abril, se preparan los ramilleros del clavelón para transplantarlos en junio, mientras que en mayo se plantan los bulbos de las dalias. A continuación, y a lo largo de todo el verano, se efectúan el “sayo” y el “resayo” de las flores y su constante regado, hasta su recolección en la semana de celebración de la Batalla.
En primer lugar se recoge la hoja del magnolio (antiguamente se utilizaba la de la hiedra), unos días antes de la fiesta; a continuación la flor del magnolio (el miércoles), finalizando con la dalia (la víspera).
Una vez recogidas y clasificadas por colores, y a lo largo de toda la noche del jueves, docenas de personas se encargan, en cada carroza, de fijarlas a las figuras. Originalmente pegadas con pez, ahora se sujetan con clavos y palillos de madera. Los pétalos, reservados para elementos delicados (rostros, por ejemplo), se pegan con una cola expresamente fabricada a base de harina y agua (la técnica se denomina “empetalar”).
La batalla de flores en la página del Ayuntamiento de Laredo







August 29th, 2009 at 12:23 am
Debe ser una hermosa fiesta, por su colorido, por tanta carroza de flores; vamos, una preciosidad, Polo.
Un beso.
August 29th, 2009 at 11:23 am
Mira que estoy relativamente cerca de Laredo y nunca había oído hablar de tan curiosa fiesta. Una entrada muy currada.
Un saludo
August 30th, 2009 at 1:08 am
Vaya yo lo descubri en Google.Pregunta a ver si hay más que saber.
Gracias por comentar a todas. Saludos
August 30th, 2009 at 9:37 am
Si que tiene que ser bonita la fiesta. Una amiga mía que visitó Laredo vino prendada de allí.
Me la apuntaré como sitio que tengo que visitar, y si es en la fecha de la fiesta mejor que mejor.
Un abrazo.
September 25th, 2009 at 12:21 am
Como veo que teneis interes por la fiesta, os adjunto el enlace a un reportaje en alta definicion grabado sobre la edicion de este año 2009. Espero que os guste descubrir una fiesta que respira arte por todos los costados. Saludos
http://vimeo.com/6700308
September 26th, 2009 at 1:07 pm
Muy interesante el video y es una fiesta maravillosa de puro arte!!
Gracias por compartirlo con nosotros!!
Saludos!